21 septiembre 2014

El Atlético se estrella contra su propia realidad

Redactado por David Gómez (@DavidGmez99)
 
 
Resulta complicado definir el estado del Atlético de Madrid en este inicio de temporada. Tan extraño como el encuentro de ayer. Tan irregular como su partido, tan aturdido como dejó al Calderón el empate del Celta de Vigo a orillas del Manzanares. Porque, aun sin jugar mal, el Atlético no firmó el partido del siglo, y aun sin defender horriblemente, encajó dos goles. Bien por la brillante actuación del guardameta celeste Sergio Álvarez, bien por la mala puntería de los atacantes rojiblancos, o bien por la inseguridad o inocencia (sí, inocencia, qué paradoja) de Juanfran y Miranda, el Celta sacó petróleo del fortín del campeón. Y lo hizo sin comerlo ni beberlo, sin la necesidad de firmar una actuación para los anhales de la historia.
 
Y es que en el Vicente Calderón se necesita un puntito de suerte. Y el Celta del 'Toto' Berizzo lo tuvo. Porque el Atlético se hizo desde el inicio con el control del balón, mientras los vigueses amenazaban con salir veloces a la contra. Sin embargo, los hombres de Simeone tampoco generaban excesivo peligro, lo que ponía el partido en un evidente e igualado tanteo, típico del primer cuarto de hora. Nada nuevo en el Manzanares, hasta que Pablo Hernández, en un centro bombeado y sin ganas de amenazar la portería de Moyá, se sacó de su chistera (o de su espuela, mejor dicho) un recurso técnico magistral para dejar al Calderón enmudecido y a Godín y al mallorquín con cara de tontos. Un gol sin crear peligro. Inconcebible en el ADN atlético.
 
Sin embargo, hay algo que nunca cambia en los rojiblancos. Y es que con el Atlético grogui y el Celta disfrutando de sus mejores momentos con el control del balón, Koke botó un falta, puso el cuero en el borde del área pequeña y ahí apareció Miranda. Siempre el brasileño, siempre a balón parado. Segundo gol en Liga del central colchonero, que sigue agrandando sus estadísticas como futbolista del Atlético. Él y Godín, la mejor pareja de centrales jamás vista por un hincha rojiblanco, certificaron la remontada con un córner que puso Gabi a la cabeza del faraón uruguayo. Una bonita retrospección a aquel gol del Camp Nou que bien valió una Liga. Este no daba un título, pero certificaba una remontada y el liderato virtual para los rojiblancos. Pero cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. No había ni rastro de la solidez atlética de años pasados.
 
 
Porque un 2-1 en el Calderón, y con Simeone en el banquillo, sería un resultado cerrado. Es por ello, que uno empieza a pensar que tener al 'Cholo' en la tribuna influye más de lo normal en los futbolistas del Atlético. Aturdidos, acorralados, fueron amenazados por el portentoso inicio del Celta, que a los cinco minutos de la segunda mitad ya había empatado el encuentro gracias a un penalti provocado por Planas y que Nolito se encargaría de transformar. Se volvían a torcer las cosas para el Atlético, y el siempre fiel público del Manzanares se empezaba a impacientar. Raúl Jiménez, cuyo partido fue infame, estuvo desaparecido durante toda la noche. Mal en la presión, mal en los pases y horrible en la ejecución. Su único tanto fue anulado por fuera de juego. Terminó sustituído y silbado por toda la grada. Si el mexicano quiere triunfar como atlético, sin duda que no ha sido su mejor inicio. Aun con la pólvora mojada, el Atlético fue un camión de fe en busca de la victoria. Con Ansaldi y Arda como protagonistas, el turco se encargaba de conectar con Griezmann, mientras que el argentino intentaba surtir de balones a los dos Raúles. Pero, de repente, una decisión incomprensible 'indignó' al Calderón. Griezmann se iba al banquillo. Primeros pitos para Simeone, algo impensable desde su llegada. No es que mejorara el Atlético sin Antoine, simplemente continuaba su constante asedio en busca de la victoria. Quizás mereciera más, quizás faltaba Mandžukić, quizás Martínez Munuera debió concretar un penalti sobre Godín, o quizás todo debió quedarse como estaba, pero lo único cierto es que el campeón acabó desquiciado y sin poder vencer al Celta. Lo intentó todo, no salió nada. El Atlético se estrella contra su propia realidad.
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario