No ha sido un verano tranquilo en las oficinas del Atlético de Madrid. Desde que la histórica temporada 2013-2014 finalizara el 24 de mayo con la final de la Champions, en el conjunto rojiblanco se preveía un desmantelamiento del equipo preocupante, con marchas más que sonadas y otras que parecían tomar forma con el tiempo. Desde el primer hasta el último día, el Atlético ha estado acumulando numerosas bajas, bien por cuestiones individuales de cada jugador o bien porque no contaban en la planificación de Diego Pablo Simeone para esta temporada. Así, el total de bajas con las que ha cerrado el Atleti el mercado estival de traspasos es un total de 17. Los primeros en abandonar la nave rojiblanca fueron Diego Ribas, Dani Aranzubía, José Sosa David Villa, quienes acababan contrato al finalizar la temporada. Diego y Sosa, quien volvía cedido al Metalist ucraniano, decidieron poner rumbo a Turquía con el Fenerbahçe y el Besiktas, mientras que el 'Guaje' emprendió una nueva aventura en la Major League Soccer (MLS) con el New York City FC junto a jugadores como Frank Lampard. Aranzubía, a día de hoy, se mantiene de agente libre.
Aunque sin duda el gran protagonista en el capítulo de salidas en el Atlético ha sido el Chelsea. José Mourinho, sabedor del nivel mostrado por los del 'Cholo' la pasada campaña, decidió pescar en el Manzanares, recuperando al cedido Thibaut Courtois y sacando la chequera para fichar a Diego Costa (38 millones de €) y Filipe Luis (24 millones de €) tras el importe de la cláusula de rescisión. Tiago Mendes, quien también estuvo a punto de recalar en Stamford Bridge, finalmente decidió quedarse. Días después, el asturiano Adrián López recaló en el Oporto por 11 millones de €, dejando sin ocupantes el ataque del Manzanares. El resto de salidas no fueron más que peticiones de Simeone por dar minutos a quienes no contaban en los planes del técnico. Sergio Asenjo, quien jugó la pasada temporada cedido en el Villarreal, terminó traspasado al equipo castellonense por 6 millones de €. Rubén Pérez, quien tampoco contó para Simeone la pasada campaña, acabó cedido en el Torino italiano. Mientras las perlas de la cantera como Óliver Torres o Javier Manquillo hicieron las maletas hacia Oporto y Liverpool en calidad de cedidos, así como el francés Joshua Guilavogui a Wolfsburgo o Leo Baptistao cambiando de barrio hacia Vallecas. El último día del mercado, los tres hombres que seguían sin contar para Simeone (Insúa, Alderweireld y Bounou) terminaron cedidos en el Rayo Vallecano, el Southampton inglés y el Zaragoza, respectivamente. Saúl, Giménez y Cristian Rodríguez terminaron por continuar en la disciplina colchonera.
Tantas salidas obligaron a José Luis Pérez Caminero y su ayudante, Andrea Berta, a sondear todas las posibilidades que le otorgaba el mercado al equipo rojiblanco. Las bajas habían sido significativas, tanto como la cantidad de dinero ingresado por ellas (87'5 millones de €), por lo que el Atlético debía invertir una gran suma de billetes en traspasos. La prioridad pasaba por la portería, puesto que cerró el conjunto rojiblanco con las incorporaciones del arquero del Getafe Miguel Ángel Moyá (4 millones de €) y el millonario traspaso del portero del Benfica Jan Oblak (16 millones de €). 20 'kilos' para intentar hacer olvidar a Courtois. En la delantera y tras muchas alternativas, Caminero fijó su objetivo en el ariete croata del Bayern Munich Mario Mandžukić, quien se convirtió en el fichaje estrella de los rojiblancos por 22 millones de €. Poco después, llegaría desde la Real Sociedad el segundo fichaje más caro de la historia del Atlético de Madrid. 30 millones de € invertidos para que el francés Antoine Griezmann fuera la pareja de baile soñada por 'Mandzu'. Aún así, a Simeone le seguían faltando piezas en la zona ofensiva. Pidió por activa y por pasiva la llegada de Fernando Torres, pero sería la sensación mexicana del CF América, Raúl Jiménez, quien recalaría en el Calderón por 10'5 millones de €.
Sin embargo, el 'Cholo' no se preocupó solo de su ataque. La baja de Filipe Luis debilitó el lateral izquierdo, que se cubrió con la llegada de Guilherme Siqueira procedente del Benfica y a cambio de 10 millones de €, así como con la cesión del polivalente lateral argentino del Zenit Cristian Ansaldi. En la derecha, la llegada de Jesús Gámez relegó a Toby Alderweireld a buscar la puerta de salida. A pesar de tener el mediocampo bien cubierto con los regresos de Tiago y Saúl, Simeone quería más, una guinda al pastel que ilusionara a la afición. Insistió con Torres, se soñó con Reus, pero llegó el talentoso extremo italiano del Torino Alessio Cerci por unos 17 millones de €, completando así la mayor inversión de la historia del club, invirtiendo 112 millones de € en diez caras nuevas para volver a aspirar a todo. Así fue el convulso verano de fichajes en el Atlético de Madrid.


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