Italia y Croacia dirimieron un intenso partido tanto en el campo como en las gradas, con lanzamientos de objetos de la 'torcida' croata en dos momentos del duelo que ha derivado en una suspensión del choque por espacio de cinco minutos. La tensión se palpaba entre los dos colíderes del grupo. Un enfrentamiento que ha terminado con empate, pero que bien pudo caer del lado visitante.
El equipo dirigido por Antonio Conte arrancó el partido con muchas energías. Fruto de ello llegó el primer tanto, obra de Candreva. El hombre de la Lazio contactaba con el esférico desde la frontal para adelantar a la 'azzuri', quienes llegaron a dibujar un atípico 4-5-1 y otros dos esquemas más, confundiendo su planteamiento.
Poco duró la alegría para los transalpinos, ya que Perisic empató en un disparo incocente que Buffon no atinó a blocar. El empate premió la mejor disposición de los ajedrezados, quienes iniciaron su control del esférico. Un dominio que se impuso durante buena parte de los minutos, a pesar de perder los balcánicos a Modric por lesión antes de la media hora, una de sus piezas importantes.
La segunda mitad vivió una continuación de lo ofrecido durante los anteriores 45 minutos, hasta que las bengalas del público croata cayeron sobre el césped de San Siro. Fue en ese instante cuando Italia despertó con vehemencia, de manera acelerada pero con personalidad.
A pesar de esta mejor disposición de los locales, Perisic estuvo cerca de firmar el tanto de la victoria en un disparo cruzado que hubiera sido justo con los balcánicos, quienes merecieron más en este fogoso duelo vivido en Milán
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