11 diciembre 2014

Y entre tanta guerra... se firmó la paz

Redactado por David Gómez (@DavidGmez99)

Todas las batallas, como la vida misma, tienen un principio y un final. Quizás se diferencien en la forma, pero el desenlace suele ser siempre similar: un tratado de paz. En esto de fútbol, tan particular como siempre, existen casos en los que ambos contrincantes deciden favorecer sus intereses y no herirse. Algunos lo disimulan, otros ni hacen intento. 'Biscotto' o no, lo cierto es que algo parecido ocurrió el martes en el Juventus Stadium de Turín. 'Juve' y Atlético de Madrid se jugaban cumplir sus intereses en la UEFA Champions League. Los hombres de Allegri debían sellar su pase a los octavos de final, y una victoria por más de un gol les daba el premio gordo del liderato. Los de Simeone, ya clasificados, querían cumplir el trámite y llevarse el primer puesto sin complicaciones.
 
Sin embargo, el ambiente "de final" y un estadio a reventar invitaba a una lucha sin cuartel, a un encuentro que quedara grabado por siempre en la retina del espectador. Por ello, los dos equipos salieron con todo. En un solo minuto, el Atlético fue capaz de plantarse por el flanco izquierdo en la portería de Buffon, amenazando al veterano arquero italiano. La Juventus, ambiciosa, respondió por la banda contraria, con Carlos Tévez encogiendo los corazones rojiblancos: había provocado una falta en la frontal del área. Andrea Pirlo, el mago de Brescia, se dispuso a colocar suavemente el cuero para batir a Moyá. Fue un espejismo. Balón a la barrera y fuera de banda. No sería la noche del centrocampista italiano, con un Mandžukić incansable corriendo detrás de él. Marque o no, el croata es imprescindible para Simeone. No hay otro '9' para el 'Cholo'.
 
 
Porque si la Juventus creía en el milagro del liderato, el Atlético de Madrid se encargó de implantar en Turín una lección majestuosa de equipo compacto e impenetrable, hasta el punto de que la Vecchia Signora tuvo que renunciar. Entre tanto, Koke trajo el miedo a la hinchada bianconeri con un mano a mano que le sacó Buffon en dos tiempos. No tendría el Atlético mucha producción ofensiva en el resto del partido. Tampoco lo necesitaba. La Juventus buscaba a Tévez y Vidal una y otra vez, sin éxito. Solo Lichtsteiner encontraba por la banda de un débil Siqueira el resquicio por el que hacer daño a los madrileños. Centros y más centros del suizo, que terminaban siempre de la misma manera. Giménez y Godín volvieron a dar una exhibición defensiva, y especialmente aérea, secando a un especialista de altos vuelos como Fernando Llorente. No hubo noticias del riojano, más allá de su golpe en la nariz en el tramo final del partido.
 
Visto que por arriba era una misión imposible, la Juventus salió en la segunda mitad con la intención de producir ocasiones con el cuero sobre el césped. Pero con Pirlo a la altura de Chiellini, Koke omnipresente , Mario a su mejor nivel y Arda Turan en su más puro estado de éxtasis, la única amenaza turinesa llegaba de disparos lejanos de Pogba, que solventó con escasos apuros el imbatido Miguel Ángel Moyá. 5 partidos y 0 goles encajados. La 'Juve' se dio cuenta de que no llegaría el segundo gol sin anotar el primero, y la gesta se antojaba utópica. Después de que Gabi amenazara con un saque de esquina al poste y de que la Vecchia Signora se sintiera inoperante, la Juventus se dio cuenta de que le convenía guardar la ropa. Más todavía cuando Olympiacos refrendaba su victoria en El Pireo frente al Malmö. Los italianos estaban en octavos, los rojiblancos eran primero. La historia se había terminado. Entre tanta guerra, Juventus y Atlético firmaron la paz.
 
 

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