En un principio, el guión sobre la fría tarde en el Vicente Calderón parecía más que predecible. El colista visitaba la casa del campeón. El Granada, que no conoce la victoria en Liga desde que el 20 de diciembre del año pasado conquistara el Nuevo San Mamés, se enfrentaba a un Atlético de Madrid en alza, que venía de eliminar al Real Madrid en los octavos de final de Copa en otra demostración de poderío de los de Simeone. El 'Cholo', fascinado por la gran actuación de Fernando Torres en el Santiago Bernabéu (fue el autor de los dos tantos de su Atleti), decidió repetir su característico 4-4-2, aunque con una variante táctica desconocida durante esta campaña. Por primera vez, Simeone apostaba por dos delanteros de referencia, combinando a Torres con Mandžukić en el ataque.
Y el experimento no le saldría mal al Atlético. No por fútbol, sí por resultado. No por fluidez, sí por solidez. Porque los rojiblancos estuvieron espesos en la creación, con numerosas imprecisiones que apenas inquietaban a un Granada bien plantado atrás. Los nazaríes, entrenados por el técnico del filial Joseba Aguado, apenas inquietaron a Miguel Ángel Moyá más allá de un par de saques de esquina cerrados de Piti. Sin embargo, el Atleti de Simeone no generaba las ocasiones y el juego que tiene acostumbrado como local. Koke, lento e impreciso, se sumó al mal partido de ambos laterales, imprescindibles en el entramado táctico del 'Cholo'. El Atlético solo encontró en las botas del mago de siempre las soluciones ofensivas con las que lastimar al Granada. Arda valía por todos. El otomano, que tiene fútbol para dar y regalar, no se cansó de exhibir una vez más su innata calidad.
Pero no sería de las botas del profeta turco de donde nacería el primer gol rojiblanco. Porque a falta de juego ofensivo, los atléticos no otorgaron ni una sola opción al Granada. Gabi y Mario exhibieron su poderío en la medular, y los dos delanteros lideraron la presión con un derroche físico para enmarcar. Sería una combinación de Torres y Mandžukić la que terminaría con un centro del 'Niño' al área y Godín, que tiene el don de ser decisivo en cualquier circunstancia, se sumó a la aventura para provocar un decisivo penalti en el devenir del partido. Quiso tirarlo un voluntarioso Fernando, pero el '9' de este Atleti es Mandžukić. Cogió el balón el croata, armó la pierna derecha y a la escuadra de Oier. Imparable.
Llegaron los mejores minutos del Atlético, tanto al final del primer tiempo como al inicio del segundo. Arda, dispuesto a amortizar la entrada de todos los fieles presentes, lideró el fútbol de los rojiblancos, con un Fernando Torres resucitado en todos los sentidos. Su frescura anímica y mental se traduce en el mejor de sus rendimientos. Sin embargo, Simeone optó por dar entrada a Griezmann en su lugar. Ya había sido bastante por hoy. El Camp Nou espera. Con la salida de Antoine, el Atleti mantuvo su presencia ofensiva. 'Grizi', que apenas tuvo tiempo para mostrarse como uno de los factores desequilibrantes de este Atleti, buscó permanentes combinaciones con Arda y Koke, y encontró un disparo desde la frontal del área que a punto estuvo de sorprender a Oier. Pese a la renta mínima que poseían los colchoneros, el resultado no parecía peligrar. Lass, Piti, El Arabi, Sissoko, Yuste y compañía no resultaron una amenaza para los locales. Sí lo fue Raúl García para los andaluces. El navarro es la viva metáfora de este Atleti. No se puede hacer más en menos tiempo. Salió en el 84' por Mandžukić, y en el 87' sentenció el partido rematando un sublime centro de Arda Turan. Con la cabeza, con la nuca, con la chepa, o con el corazón. Pero el balón se fue para dentro y el Atlético firmó su 13ª victoria en esta Liga, cerrando la primera vuelta con 41 puntos, 9 menos que la pasada campaña, pero con una sensación esperanzadora de que lo mejor está por llegar. Todo lo contrario que el Granada, hundido en el farolillo rojo de la clasificación con 14 puntos. El tiempo dictará sentencia. Ayer, el Atleti ganó con solvencia y hundió más al Granada.

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