05 enero 2015

Atlético 3-1 Levante: El Atleti se divierte como un niño

Redactado por David Gómez (@DavidGmez99)

Regresaba el fútbol al Vicente Calderón. Tras cerrar un 2014 inolvidable con una goleada memorable en San Mamés, el Atlético de Madrid iniciaba el nuevo año junto a su afición con la necesidad de recuperar las sensaciones perdidas en su estadio. En la grada, un aliciente que estimularía la unión de una hinchada dividida pero cada vez más reconciliada. Fernando Torres, el hijo pródigo, ha caído como una bendición a orillas del Manzanares. Más allá del rendimiento deportivo que pueda tener, el retorno de un ídolo a casa supone una tremenda alegría para los hinchas, que corearon y vitorearon al líder de una generación de jóvenes atléticos que impregnaron el rojiblanco en su piel gracias al 'Niño'. 7 años y medio después, aquel crío que ponía rumbo a Liverpool para hacerse campeón vuelve a un Atleti totalmente diferente.
 
Porque este equipo, el de Simeone, sí está a la altura de lo que Torres anhelaba no hace mucho tiempo. Un grupo intenso, que sabe a lo que juega, con una identidad propia y el gen ganador. Una esencia inconfundible, e imperdible sea cual sea el rival y sean cuales sean las circunstancias. El Atlético de Madrid es un equipo cargado de fe en sí mismo, en lo que hace. Motivación y fe, razones de peso que pueden hacer recuperar al mejor Fernando Torres con la camiseta rojiblanca. Porque en este Atleti, todos reman a una. Lo comprobó el Levante, que no podía más que aguantar el vendaval inicial rojiblanco como podía. Los colchoneros acorralaron a los granotas en la mitad de su campo, con Juanfran y Arda Turan como auténticos puñales. Mención especial al otomano, cuyo rendimiento supera lo verosímil. Solo la imprecisión del lateral de Crevillente en los centros y el buen hacer de la zaga levantinista para dejar en fuera de juego a los atléticos en cada balón parado permitía mantener el 0-0 al cuarto de hora. Hasta que Siqueira, menos incisivo que Juanfran pero en este caso más efectivo, encontró la cabeza de Griezmann en el primer palo para que el francés cabeceara para dentro el primer gol del Atlético.
 
Con la llegada de Torres, todas las miradas apuntaban al bueno de 'Grizi'. Sin embargo, el galo demostró en San Mamés y el sábado en el Calderón que el puesto es suyo, y ha venido para quedarse. Su adaptación está más que superada, y los tantos llegan con la inercia y la facilidad con la que supera por los aires a los rivales, a pesar de su escaso 1'76. Inercia que le faltó al Atlético al final de la primera parte. Inmensamente superior a un Levante inoperante, no supo cerrar el partido, algo que lograría nada más comenzar la segunda parte. Juanfran consiguió conectar con la poderosa cabeza de Mario Mandžukić, quien se topó con una intervención milagrosa de Mariño. El balón, bendecido, volvió a caer en la testa de Griezmann, que firmó un nuevo doblete en su cuenta particular para colocarse como el máximo goleador del Atlético de Madrid en esta Liga con 8 tantos, dos más que un 'Mandzu' incansable en la presión, pero negado de cara al gol ayer. No importó. El público del Calderón reconoció su esfuerzo, y Simeone también. El '9' del Atleti es Mandžukić.
 
Un '9' es lo que añora el Levante desde el inicio de la temporada. Rafa Martins no está cumpliendo con las espectativas y los 4 goles de Víctor Casadesús no son ni mucho menos suficientes. A buen seguro, la parroquia granota anhela a los Caicedo, Koné, Martins... O incluso al mejor Barral. Porque al equipo de Alcaraz le costó un mundo crear ocasiones de peligro sobre la portería de Moyá, aunque fue en la primera llegada granota donde el Levante encontró su premio. Córner peligroso que despeja  Mandžukić, disparo lejano de Iván López y El Zhar, casi sin querer, introduce el balón en el fondo de las mallas. El Levante parecía dar vida a un partido terminado. Solo la incertidumbre del marcador parecía inquietar a la parroquia rojiblanca, porque nada más se volvería a saber de la producción ofensiva del Levante en el Manzanares. Simeone decidió quitar a Arda Turan, quien había firmado otra oda al fútbol dejando lugar a la brega de Raúl García. El Atlético no sufrió, y tuvo la oportunidad de cerrar el partido con un gol marca de la casa. Saque en corto de un córner, Tiago la pone sutilmente y el cabezazo de Godín se cuela por encima de Mariño. Año nuevo, mismos protagonistas. Flechazo del 'arquero' uruguayo directo al corazón. El Atleti enamora y se divierte como un niño.
 
 
 
 

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