Por Alberto García (@Albertitogmlc)
Atlético 0-0 Real Madrid
La de hoy era una de aquellas noches de derbi en las que el Calderón se vestía de gala para recibir a su equipo. Una de esas enfurecidas disputas entre los líderes de Madrid, en la que los decacampeones querían poner punto y final a su mala racha ante su rival local.
50.000 almas trazaban el sendero al santuario atlético, una olla a presión que actúo de aliciente. El simple hecho de escuchar el himno de la Champions en boca de aquella hinchada causaba escalofríos. Demasiado había en juego, y la consciencia de aquello estuvo presente a lo largo de todo el enfrentamiento.
Pero sería el arquero esloveno, Jan Oblak el asignado para guiar a su equipo al buen camino. Aquel hombre que meses atrás caía infravalorado ante su elevado coste y que de a poco fue haciéndose un pequeño hueco entre la afición colchonera.
Solo tuvieron que pasar 3 minutos del inicio para que Bale pusiera a temblar a medio estadio, plantándose frente a las meta con una ocasión de las que quitan el hambre. Pero ahí estaba la mano de Oblak para evitar lo imposible.
El Real apuntaba maneras y salió con el cuero controlado, acusando notablemente a los rojiblancos en los primeros compases del encuentro. Pero sería el guardameta esloveno el encargado de ahuyentar las malas lenguas y cerrar cualquier hueco que quedara bajo palos.
Aplastante primer tiempo de los de Carletto que veían una y otra vez como el cuero se estancaba ante los guantes de Oblak.
Tras el descanso, la salida de vestuarios abría paso a 45 intensos minutos, sin duda no aptos para cardiacos. Los de Simeone no se achantaron, y este segundo tiempo trajo consigo un juego mas físico y un Atlético que tiraba de épica para buscar el gol.
La polémica quedaba sembrada con un involuntario mordisco de Carvajal a Mandzukic, que a consecuencia de la hemorragia se vio obligado a dejar su puesto en el terreno de juego.
El encuentro tocaba fondo, tras una intensa batalla acabada en empate a 0 tantos. Sin duda la figura del enfrentamiento fue el arquero esloveno, que progresivamente demostró estar a un nivel incuestionable.
Será el Bernabéu el encargado de echar las cartas para cerrar el pase a semifinales.


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