Redactado por David Gómez (@DavidGmez99)
Se respiraba cierto aire de rencor en el Stadion Podgorica de la capital montenegrina. Y es que en Montenegro no olvidaban la histórica goleada que les habían endosado Moldavia en su propia casa un año atrás. Un 2-5 humillante y doloroso que dejó muy tocados a los balcánicos en la fase de clasificación para la Copa del Mundo de 2014 en Brasil. Por ello, tanto los 12.000 espectadores montenegrinos como los pupilos de Branko Brnović salieron muy mentalizados al encuentro, conscientes del ánimo de revancha que existía en la nación frente a la a priori débil selección moldava. Y así fue.
Montenegro salió en tromba a ganar el partido, capitaneados por un Mirko Vučinić sublime. Y es que el futbolista de Nikšić, ex-jugador de la AS Roma y la Juventus, fue un auténtico puñal para la frágil defensa moldava. Los hombres de Ion Caras no encontraban la manera de frenar el potencial balcánico. Nada más comenzar el encuentro, el delantero del Dinamo de Zagreb Fatos Bećiraj tuvo la primera ocasión para el equipo local, pero la actuación del arquero de Moldavia Ilie Cebanu evitó que los montenegrinos se pusieran por delante en el marcador. El portero del FC Mordovia Saransk frustraría las numerosas ocasiones de Montenegro, en especial las de Dejan Damjanović, quien veía desesperado como la gran actuación del guardameta visitante le privaba del gol.
Era cuestión de tiempo que Montenegro se adelantara en el marcador, aunque el nerviosismo se apoderaba de los balcánicos, ya que no fue hasta el final de la primera mitad cuando los montenegrinos se adelantaron en el marcador. Fue a la salida de un córner, cuando Mirko Vučinić encontró el merecido premio del gol para Montenegro rematando un centro desde la derecha de Nemanja Nikolić. Un gol psicológico que mandó algo más satisfechos a los locales a los vestuarios. Moldavia apenas tendría una ligera reacción al inicio de la segunda mitad, cuando el futbolista del Hapoel Nazareth Illit israelí Eugeniu Sidorenco no acertó a cruzar el centro de su compañero Maxim Antoniuc.
Ese despertar de los moldavos no hizo más que alimentar las dudas en Podgorica. Sin embargo, los hombres de Brnović espantaron todos los fantasmas de la 'manita' pasada y en el minuto 73, el central del K.V. Kortrijk belga Žarko Tomašević anotó su primer tanto como internacional para dar la puntilla a Moldavia. Fue remachando un balón en el segundo palo, tras el centro de un gran Nemanja Nikolić, sumando así la segunda asistencia a su cuenta particular en un gran encuentro del futbolista del Dinamo Minsk. Así, los montenegrinos finalizaron con nota su debut en el Grupo G de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2016 en Francia. Liechtenstein será la siguiente parada para los balcánicos. Moldavia tendrá que mejorar si quiere derrotar en casa a Austria. Montenegro cumplió su venganza.

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