14 diciembre 2014

Un empate que no sabe a nada.

Un empate que no sabe a nada.

Córdoba y Levante empatan a nada en un partido en el que ninguno de los equipos demostró querer vencer. La batalla en el centro del campo, apagó las luces a la creación y las pocas ocasiones de peligro surgieron de fallos del rival o de disparos lejanos que no inquietaron, ni por asomo, a los porteros de ningún equipo.



De dos equipos que ocupen unas posiciones bajas en Liga se espera un partido cerrado, igualado y peleado. Pero no por ello el partido tiene que ser feo. Pues este Córdoba-Levante sí lo fue. Del equipo califal, que venía de conseguir la primera victoria de la temporada en San Mamés, se esperaba que pudiera volver a sumar los tres puntos.

Un par de remates de cabeza de ambos conjuntos sin excesivo peligro y algunos disparos lejanos desde la frontal, con menos peligro aún, fueron las únicas ocasiones de la soporífera primera mitad, donde tan solo destacó el trabajo sucio de Diop en el centro del campo y alguna que otra incorporación por banda culminadas con centros al área de los laterales derechos de ambos equipos.

Ya después del descanso, rondando la hora de partido, Barral aguantó un balón zona de extremo, burló a Crespo y puso un gran centro para la carrera de Ivanschitz, que conectó un buen remate de cabeza desde el punto de penalti que obligó a Juan Carlos a esforzarse al máximo. Fue la única ocasión.

El Córdoba tuvo los tres puntos en la última ocasión del partido.

Al final reparto de puntos en un partido que no sabe a nada para ninguno de los dos equipos.

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